martes, octubre 17, 2006

No estoy hecha pal campo

Qué bonito es el campo!. Tan verde, tan maravilloso, tan natural, tan solitario... he dicho solitario?. Puede que solitario en cuanto a personas humanoides, pero no en cuanto a insectos-raros-y-malignos-que-vienen-a-por-mí se refiere. Mi chico dice que a lo mejor es que tengo la sangre muy dulce (qué romántico)... Y una mierda!!. Será que, simplemente, notan que odio escuchar el ruidito este de cuando se te acercan al oído "bshhhhhh" y vienen dispuestos a formar un ejército contra mí. Eso de salir de acampada o dormir en camping seguramente se le ocurriría a alguien al que no le pasa como a mí, vamos, será que no tendrán la "sangre dulce...." porque lo que es a mí... es que me ponen morada. En un campamento al que fui recuerdo que pasé la noche bajo la manta estrellada y bella que es el cielo, al fin conseguí dormir en mi saco y, al día siguiente, SORPRESA!!!, tenía toda la media cara sobre la que no había dormido... comida por los mosquitos.. y digo "comida" porque eso ya no eran picaduras, era saña a mala uva, eran mordiscos. Que el monitor al verme con media cara deforme y la otra tan normal se pegó un susto que a punto estuvo de dejarme abandonada en el bosque porque no sabía si era mitad marciana-mitad humana, aunque al final conseguí que me reconociera hablándole de perfil!.

Esa fue una de mis experiencias traumáticas por las que deduzco que no estoy hecha pal campo. Otro día, cuando era pequeña, recuerdo que estaba jugando con un palito y haciendo un agujerito en el campo. De repente, mi madre me llamó y giré la cabeza para atenderla y cuando, al medio minuto, volví a mirar mi palito y mi agujerito.... ahhhhhhhh, tenía una enorme fila de hormigas trepando alegremente desde el principio del palito hasta mi hombro, cubriéndome casi todo el brazo... Sangre dulce??? Maldigo al que inventó esa chorrada!.

Una vez pasé una noche convencida de que alguien venía a robarme, en una casa que estaba en el campo, porque oía unos ruidos rarísimos... no pegué ojo hasta que ya descubrí de dónde provenía el horrible ruido que se asemejaba a un gemido de dos personas en pleno apogeo... resultaron ser los "pavos reales" de la finca que así es como hacen cuando duermen...(qué mamoncetes...ellos durmiendo y yo asustada pensando que había un ladrón-violador por ahí suelto).

En otro campamento, descubrí que no solo no estoy hecha pal campo, sino que tampoco estoy hecha pa los ríos del campo... por qué? pues porque me metí a nadar yo tan tranquilita y, de repente, un bicharraco negro , peludo y enorme, vino volando como un poseso hacia mí y se me posó en la pierna mientras yo hacía braza (no me preguntéis cómo) y no había forma de quitarlo hasta que me pegó un picotazo que mi grito se oyó allá por los Andes (todos los pájaros dejaron de cantar). Vamos, que Steven Spielberg vino a preguntarme si quería ser la protagonista femenina de su siguiente peli de Indiana Jones, como la mujer gritona.

Así que a lo largo de todos los años he ido deduciendo que no estoy hecha pal campo y esto es una realidad. Me pican todos los bichos, desde los más monos hasta los más repugnantes, incluyendo a las mariquitas, que resulta que ahora también pican... y al que diga que es por mi sangre dulce....lo MATO. Hace mucho calor en el campo y no puedo más que pensar en suicidarme después de un rato escuchando a nuestras queridas amigas las "chicharras"... las avispas me persiguen y nunca llevo el calzado adecuado para según qué terrenos... así que... decididamente... creo que no estoy hecha pal campo.