sábado, enero 06, 2007

El Celo Asesino

Resulta increíble lo que , a mis 26 añazos recién cumpliditos, he descubierto... resulta que va a ser cierto el refrán de que nunca nos acostamos sin saber algo nuevo!.
Esta historia comienza un bonito día invernal de compras de reyes (esas terroríficas fechas, en las que te arruinas y poco sacas a cambio y esperas colas de mil y un días para poder, encima, pagar y entrar en números rojos). Total, que después de haber sufrido un atascazo para poder llegar al centro comercial, después de haber sufrido dos horas de lo que podría ser "La Búsqueda del Aparcamiento Perdido" y después de haber estado dos horas eligiendo el regalo "ideal" para mi querido padre, me tocó pagar. Hasta ahí todo iba perfecto: ya estaba despeinada, cabreada, sudada, estresada y ahora, al fin, arruinada, así que... qué más le podía pedir a aquel fantástico día lleno de ilusiones...?. Pues total, que me dirigí a envolver el regalo de mi padre a un habitáculo que habían habilitado en el centro comercial a tal efecto. Mientras cogía papel para envolverlo se me ocurrió la genial idea de tomar un poco de "celo" y ponérmelo en la boca mientras envolvía el artilugio que me causó la ruina... ¡MALA IDEA!!!!!. Es más...TERRIBLE IDEA la de ponerse el celo en la boca, sobre todo, si es por el lado que pega y te lo has puesto justo en el labio superior, concretamente en el medio. Total, que cuando llegó la hora de coger el celo de mi boca hice tal que ¡ZASSS! y noté uno de los dolores más dolorosos del mundo entero... que me río yo de las embarazadas pariendo!. Vamos, que sentí que me arrancaba toda la cara de cuajo en un segundo.
Todo el mundo se me quedó mirando con cara de "pero... serás gilipollas!" mientras yo les miraba asombrada ante mi descubrimiento tipo "Ohhh, pero si el celo se adhiere a la piel y luego la arranca de cuajooo". A todo esto, que con el trozo de labio que me arranqué empezó a salir bastante sangre y se fue hacia los dientes, con lo que parecía que alguien me había partido la cara en un momento. Así que yo, que iba de "tía dura" y de "aquí no ha pasao ná", seguí envolviendo mi regalo con un dolor infernal en toda la boca, chorreando sangre. Que cuando iba saliendo del centro, todos me miraban flipando y yo con los dientes totalmente rojos.
Después, salí corriendo y me fui a mirar el labio a un espejo, mejor dicho... lo que me quedaba de labio, porque, os aseguro que dejé toda la zona en carne viva....
Así que, esa noche, me fui a la camita con una nueva lección de la vida. EL CELO NO SE PONE EN LA BOCA!!!!!. "CELO MALOOO", "CELO CACAAAA". Así que, ya sabéis, si queréis joder bien a alguien que os caiga fatal... plantadle un pedazo de celofán asesino en tós los morros!!!

NOTA: Esta historia es 100% real y sí, soy así de idiota!. Un saludo.

3 comentarios:

Alberto dijo...

Jaaaaaaaaaaaaajajajajajajaja como me he reido gracias por este gran momento. Ya estaba cansado de leer blogs de gente que solo expresa sentimientos y cosas así. Por fin algo que buscaba hace tiempo (hace 30 minutos).

Tienes un blog fantastico. Ya tienes tu primer fan jeje. si me dejas, le pongo un link desde mi blog para que la demas jente lea esta obra de arte.

Suerte y que te recuperes!

mix dijo...

no te conocí tan tonta

Ana Bradshaw dijo...

Es lo que tiene la edad.. que uno se va volviendo tonto... bueno... tonto y algo calvo.. xo sobre todo.. tonto, jeje. No, lo cierto es que siempre he sido igual de tonta, pero al estar de "rubia" la gente no me lo tenía tan en cuenta!. Gracias por tu comentario, Don Mix...