miércoles, febrero 28, 2007

Un flecha en un campamento

Pues sí, hoy os voy a desvelar cuan ameno y divertido resulta pasar parte del verano en un campamento cuando tienes unos 12 años.
En primer lugar, no os engañéis... vuestros padres os mandan al campamento para deshacerse de vosotros durante unos días y pasar, al fin, un verano de p.m. sin gritos y demás. En otras palabras, que os abandonan!. Pero no pasa nada, porque por primera vez en tu vida sientes que tus padres no te vigilan y que puedes, por fin, hacer lo que te de la gana. Será genial, podrás hacer lo que siempre deseaste, conocer mucha gente y divertirte como nadie (al menos, eso es lo que te vende el folleto y lo que tu madre tan cariñosamente te cuenta).
Al fin llega el gran día y tú te presentas allí, todo feliz, en lo que será la emoción más "emocionante" de tu vida. Cuando regreses del campamento le podrás contar a tus amigos lo bien que lo has pasado, será fantástico.
Entonces, de repente, te hacen algo así como "formar filas" en plan ejército. El lugar no parece demasiado acogedor, la verdad... más bien un terraplén lleno de barro en el cual hay plantadas unas cuantas tiendas de campaña de lo más estrecho. Pero tú estás lleno de ilusión. Ni siquiera ese olor a mierda de caballo puede frenar tus ansias de libertad e independencia.

Tras pasar lista, cada uno es guiado a la que será su tienda-compartida de campaña... cuando entras son algo así como los pisos de la Trujillo, pero algo incluso más angosto. Lo mejor, has de compartirlo con seis personas desconocidas. Al principio todo son risas y presentaciones. Entonces, llega la hora de la primera comida y la gente decide cambiarse y ponerse guapa. Entre tanto culillo era complicado cambiarse en la dichosa tienda de campaña en la que ya no era agradable lo que se respiraba... la caca de caballo había dado paso al sudor de doce glúteos enfrentados. Recuerdo como ya las risas comenzaban a disiparse.

Estábamos todos ya sentados en las mesas de aquel terraplén desértico cuando comenzaron a servir lo que comunmente se conoce por "¿Qué coño es esto?"... algo parecido a agua y algo parecido a sopa de otro algo... en fin... puajjjj... prefiero no recordar a lo que me supo aquella primera comida (y eso que, como pude comprobar después, ésta se la habían currado más por aquello de ser la "primera" para dejarnos con buen sabor de boca...).

Después, fuimos informados de que sólo nos podríamos lavar los dientes por la mañana una vez al día y que sólo nos ducharíamos una vez a la semana. Si teníamos suerte lo mismo nos tocaba agua caliente en la ducha... si no... "buena suerte la próxima vez"...

Lo mejor eran las yincanas en las que te ponías de mier.... hasta las orejas y, gracias a Dios, ese día de la semana tocaba ducha... recuerdo que hubo gente que se llenó sus únicos zapatos de barro y cómo los tendían en unas cuerdas que habilitaron a tal efecto... aquello me recordaba bastante a las tribus africanas...

Luego estaba el tema de las letrinas, en las que, como comenté en algún post anterior, el wc se componía de puerta, agujero en el suelo y techo al aire libre (lo que viene a ser... sin techo) ... eso sí, muchas avispas para poder picarte mientras ibas al baño. De hecho, en las duchas también había cientos de avispas... así que era realmente agradable jugar al juego de "corre que te pico".
Después de hacer pis, había que coger un cubo y llenarlo con cal para, acto seguido, arrojarlo sobre lo que fuese que hubieses dejado plantado en el wc... Ah, lo olvidaba. Las letrinas estaban a unos 300 metros de las tiendas de campaña... lo cual venía muy bien en caso de que por la noche, en toda la oscuridad del bosque, te diese un apretón o ganas de hacer pipísss... a ver quién era el valiente de ir hasta los baños después de que, justo antes de dormir, nos hubiesen contado historias de miedo en el bosque...

Recuerdo un día que fue realmente divertido, vamos... tan divertido que estuvimos pensando en ponernos todos los "presos" de acuerdo y asesinar a los monitores. Era de noche y nos habían llevado a pasar una noche fuera a dormir en nuestros cómodos sacos en pleno campo. Después, nos contaron una terrible historia de miedo supuestamente basada en hechos reales (ya sabes.. a esa edad aún te lo crees todo). Entre el frío y el miedo los monitores se montaron un teatro impresionante. Un monitor se puso a gritar en mitad del bosque, de noche, gritando que venían unos locos a por nosotros. Así que nos hicieron recoger a toda leche los sacos y el "pedazo-macuto-de-200-kilos-que-te-tiraba-para-atrás" y salir corriendo todos juntos. Nos metieron en una especie de casa abandonada a todos ya histéricos y, resultó que , dentro de la casa, había una cruz hecha con sangre y velas y demás en plan acojone total. Entonces nos encerraron en la casa y unos "supuestos locos" (que no eran más que otros monitores) se dedicaban a lanzar piedras y aporrear la puerta de la casa. Total, que todos corrimos y lloramos de angustia. Al final, nos abrieron la puerta y salimos todos corriendo montaña abajo de noche. Lo que realmente fue gracioso era ver a la gente cayendo al suelo. De hecho, uno se hizo un esguince. Lo mejor fue al llegar al campamento entre gritos cuando nos estaban allí esperando unos cuantos monitores partidos de risa y diciendo que todo había sido una broma... fue super gracioso, vamos... seguro que el del esguince se estaba partiendo de risa...

Otro día nos hicieron nadar en un río lleno de mier.... en el cual me picó un pedazo de bicho enorme de cuyo aspecto no me quiero acordar en toda la pierna y el mamón no se soltaba.

Eso sí, luego, por las tardes cantábamos canciones en corrillo con una guitarra... qué bonito. También me acuerdo del dulce sabor del aguacao para desayunar... (vamos, agua y cola-cao)... mmmm... exquisito!.

En fin, qué experiencia tan maravillosa... fue la de aquellos días en plena naturaleza.... donde, por primera vez en mi vida, supe que tenía "asma"... sí, me enteré gracias a las caminatas de cuarenta kilómetros que nos hacíamos andando dirigidos por nuestros monitores chiflados de 18 años y altamente hormonados...

PD. Queridos mamá y papá... sólo espero que lleguéis a bien abuelitos para poder ingresaros en un asilo,,... pero no será un asilo cualquiera, no... será un CAMPAMENTO!... para que lo disfrutéis igual que yo. Gracias de nuevo!!!.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Conseguí a este email el otro día que tenía un manojo de los cuadros de las estrellas de cine famosas, los cantantes tienen gusto de Madonna y de Barbara Streisand -- pero básicamente, gente muy bien conocida. Anywho, cada individuo tenía dos cuadros en este email.